Sunday, December 11, 2005

Biografía: Alejandro Otero

La obra de Alejandro Otero marcó un cambio en las artes venezolanas. El predominio de la enseñanza paisajista y tradicional, herencia del siglo XIX, quedaría atrás con la exposición de sus controversiales cuadros abstractos, en el año 1949, en la ciudad de Caracas; exposición que anunció la aparición de la abstracción geométrica en su país natal. Su visión llevó a personajes como Antonio Edmundo Monsanto, su primer profesor de arte, a confesarse admirador y discípulo de su propio estudiante, reconociéndolo como “el pintor de su generación más capacitado para comprender y sentir a Cézanne”.

Momentos en la vida del pintor

"En el arte abstracto las formas no son nada por si mismas. Son lenguaje o no
son nada; y no hay lenguaje si no tenemos algo que decir con él". Alejandro Otero


Su vida

Hijo de José María Otero Fernández y María Luisa Rodríguez, nació en El Manteco, Edo. Bolívar-Venezuela, el 7 de marzo de 1921. En 1939 inició sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas bajo la tutela de Antonio Edmundo Monsanto. Siendo aún estudiante, fue nombrado profesor del curso de Experimentación Plástica para niños (1942) y dos años después profesor de la Cátedra de Vitrales en esta institución, de la cual egresó en diciembre de 1944.
En 1945 se trasladó a París, donde vivió intermitentemente hasta 1964. Allí amplió sus conocimientos en Escuela de Altos Estudios de La Sorbona. También estudió en Estados Unidos, ya que obtuvo la beca Gugenheim. Su obra fue reconocida alrededor del mundo.
Falleció el 13 de agosto de 1990, a los 69 años en Caracas, Venezuela. Por decreto presidencial y como homenaje el 14 de agosto la Fundación Museo de Arte La Rinconada asumió el nombre de Fundación Museo de Artes Visuales Alejandro Otero (MAO). Por su parte, la Gobernación del Estado Bolívar creó el Premio de Artes Plásticas Alejandro Otero. Un año más tarde, en 1991 Alejandro Otero representó a Venezuela en la XXI Bienal de Sao Paulo con 75 obras y le fue otorgada una Mención Honorífica post-mórtem.

Acerca de su obra y pensamiento

En sus primeras obras pertenecientes al período escolar se encuentran retratos, desnudos y paisajes. En ellos se evidencian las búsquedas iniciales de síntesis de elementos, características en toda su producción plástica.
En 1948, fue incluido para exponer sus cuadros en la muestra Les mains ebloués de la célebre Galería Maeght en París.
Para el año 1949 regresó a Caracas, en donde presentó su serie de Cafeteras. En ésta se propuso representar el proceso de abstracción de un objeto hasta sólo dejar visible en la tela su estructura esquemática, lo cual realizó mediante el trabajo con formas básicas. La serie se inició en un principio con Cacerolas (1946), siguió con Cafeteras (1946-47 en un grupo de 5), Cráneos (1947, en un grupo de 5) Potes (1947); por último, en 1948 realizó el grupo más numeroso, 8 Cafeteras rosa.
Otero manifiestó, con mayor ahínco, sus pensamientos acerca del arte en Venezuela con su participación junto a otros artistas venezolanos en la creación del grupo Los Disidentes. Este grupo, fundado en 1950 en París, declaraba su rechazo hacia las tendencias paisajista y nativista preponderantes en Venezuela, los viejos lineamientos de enseñanza de las artes y las ideas retrógradas que guiaban las artes plásticas, los salones y los museos en Venezuela. Como bandera promovieron el abstraccionismo y la actualización de los artistas, mediante documentos como el Manifiesto no y la producción de una revista denominada con el mismo nombre del grupo.
Una nueva serie de su producción artística la inició en 1951, llamada Líneas de color sobre fondo blanco. En estas obras Otero se alejó del objeto y la representación para aislar la expresión pura de las líneas que ya estaban presentes en las cafeteras.

Durante el año 1952, fue parte de la experiencia colectiva de la Síntesis de las Artes Mayores organizada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en los espacios de la Ciudad Universitaria de Caracas. Su participación se observó en la realización de cuatro murales y un vitral para Facultad de Ingeniería, en 1954, una Policromía para la Facultad de Farmacia, (1957) y otra para la Facultad de Arquitectura y Urbanismo(1956).

Hacia 1955 se definió otra de sus etapas, en la cual desarrolló la serie de Coloritmos, composiciones de franjas y planos de color sobre tablones de madera pintados con duco y compresor. El objetivo que se planteó era alejarse mediante estos materiales de las calidades pictóricas para insistir en las puramente compositivas. Los Coloritmos tuvieron una gran repercusión, que se vió recompensada con numerosos reconocimientos. En 1956 el Museo de Arte Moderno de New York adquiere el Coloritmo N.° 1. Este año Otero fue incluido en la representación venezolana a la XXXVIII Bienal de Venecia con 5 obras. También obtuvo galardones en Barranquilla (1957) y Brasil (1959) —mención de honor en la V Bienal de São Paulo.

Muestra de algunos de sus Coloritmos.

Asimismo, Otero recibió el Premio Nacional de Pintura en 1958 en el XIX Salón Oficial Anual de Arte Venezolano con su Coloritmo N.° 35. Este hecho marcó un gran cambio en las artes venezolanas, debido a que representaba el reconocimiento oficial de la pintura abstracta.

A partir de los años 1960, regresó a París, donde trabajó su serie de Telas blancas. Serie que define el distanciamiento de Otero de los colores y el abstraccionismo geométrico de los Coloritmos para trabajar con la monocromía.

Dos años más tarde, desarrolló los Ensamblajes y Encolados que retoman los postulados de Marcel Duchamp. Seguidos por la llamada serie de Papeles Coloreados (intensos collages de espíritu Pop con objetos tecnológicos adheridos, al estilo de Bonjour M. Braque).

En 1967 inició una nueva etapa dentro de sus búsquedas al iniciar obras tridimensionales, dentro de las cuales se encuentran grandes estructuras tecnológicas movidas por motores o por la acción del viento. Estas esculturas le permitieron obtener, para 1971, la beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation. Posteriormente, gracias a esta beca se incorporó al Centro de Estudios Visuales Avanzados del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en el cual pudo continuar sus investigaciones sobre la serie de esculturas a las que se dedicaba en aquel momento de su vida.

Otero participó, en 1977, en el proyecto concebido por la Corporación Olivetti para rendir homenaje a Leonardo da Vinci. Esto le permitió presentar su Estructura Solar, un paralelepípedo conformado por 54 aspas y más de 10 metros de altura. La obra fue instalada en el patio de honor del Castello Sforzesco en Milán. Una década más tarde, 1987, se incorporó al Centro de Investigaciones IBM de Venezuela como investigador visitante. Junto a Ana Margarita Blanco experimentó con las posibilidades del diseño con computadora, cuyos resultados fueron publicados, dos años más tarde, en Alejandro Otero: Saludo al siglo XXI, libro que el artista dedicó como un tributo a los hombres de ciencia.

Algunas de sus obras cívicas

Enlaces externos

Vida y obra de Alejandro Otero http://www.analitica.com/archivo/art1998.03/contenido/museo/museo.htm

Análisis de su obra http://www.saladearte.sidor.com/letras/revista_literal/numero_1/1_plastica_otero.htm

Museo Alejandro Otero (MAO) http://www.2bdesign.com.ve/mao/

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